Polen
Todas las plantas provienen de estas semillas. Los granos de polen, o microsporas, son producidos por la vegetación que tiene flores en grandes cantidades.
En el momento de la polinización, las microsporas se esparcen por todas partes, en el aire y en el suelo.
La abeja proveedora de polen tiene en sus patas posteriores cavidades especiales para recoger el polen.
De vuelta a la colmena, el polen es depositado en las celdas y recubierto de miel.
Seguro que más de uno habrá pensado en la posibilidad de que en su viaje de flor en flor, las abejas vayan transportando y dejando caer parte de su polen en flores de especies diferentes, con el consiguiente desbarajuste.
Muy por el contrario, las abejas saben muy bien donde van y si empiezan por buscar polen en una flor determinada, no irán a ninguna otra flor que no sea ésta.
Proceso de obtención
El apicultor ha ingeniado mecanismos para obtener el polen de las abejas. Antes que éstas entren en la colmena, coloca en la entrada una rejilla con unos agujeros lo suficientemente largos para que pueda pasar la abaja y lo suficientemente estrechos para retener una parte del polen que transporta, que caerá en un cajón situado debajo.
Esta rejilla está construida de modo que únicamente les prive de un 5 a un 10% del polen transportado.
Con este procedimiento, se obtiene un término medio de 3 kilos de polen por colmena y años.
La miel pura contiene polen
La miel pura contiene polen.
Esto hace posible la identificación de todas las particularidades de los pólenes observados con una gran precisión, lo que permite el control riguroso de las denominaciones florales de las mieles.
Así se puede comprobar que una miel vendida como miel de acacia o de romero, por ejemplo, contiene una cantidad suficiente de polen de esas flores para poder recibir esa denominación.
Se estima como mínimo de un 51% para que pueda considerarse de un tipo u otro.
Además, la ausencia de polen en una miel o su presencia en poca cantidad, demostrará que no nos encontramos ante una miel pura.
De este modo y a través del análisis polínico de la miel podremos garantizar su calidad.
Es aconsejable para:
Niños: Para favorecer su crecimiento y desarrollo físico y mental
Adolescentes: Por ser un suplemento vitamínico y mineral
Embarzadas, y en particular las lactantes
Personas de edad avanzada: Brinda una sensación de rejuvenecimiento
... y en particular a quienes:
Practican deportes
Deseen recuperar vitalidad
Padecen agotamiento físico y/o intelectual
Realicen dietas de adelgazamiento
Tengan trastornos emocionales, depresión, irritabilidad e insomnio
Sean anémicos, para recuperar glóbulos rojos
Tengan ulceras, para cicatrizarlas
Sean hipertensos y personas propensas a hemorragias, varices, hemorroides, etc.
Tengan problemas en el funcionamiento del hígado e intestino
Padecen de asma bronquial, eczemas o trastornos visuales